Ir al contenido principal

La madurez

2 abril, 2026

¿Cuándo alcanza uno la madurez? Y no me refiero a la edad sino a ese estado sereno de sabiduría universal.

Al escribir las líneas anteriores me doy cuenta de mis primeros errores de bulto. La madurez no es un estado sino una guía, una estrella, esa luna a la que apunta el dedo. La madurez como reza mi camiseta se basa en “Estoy madurando. Disculpen las molestias.” Y… lo de la serenidad habría que verlo.

¿Qué define entonces la madurez personal?

En mi opinión, el rasgo más predominante es la capacidad de sostener el conflicto sin perder, no ya la compostura, sino el ánimo.

La madurez pues está ligada al automaternaje y la autorregulación organísmica (que decía Fritz Perls). Una autorregulación suficientemente desarrollada como para actualizarse frente a las muy variadas situaciones que puedan surgir.

No tiene nada que ver con una sumisa adaptación ni con seguir la inercia de nuestros tan predecibles automatismos. Todo lo que nos lleva a soñar un apolíneo perfeccionismo. La pretendida seguridad que nos promete el sistema si lo tenemos todo bajo control es precisamente lo que nos conduce a individuos inseguros, inmaduros, dependientes y a grupos, colectivos o países obsesionados por el miedo y la inseguridad, inmaduros y dependientes del poder.

La madurez gusta del caos, de lo dionisíaco, del poner a prueba distintas intensidades de emoción. Gusta incluso de transitar el dolor, si hay dolor, para disfrutar más del placer de haberlo superado.

Y es que la madurez es sabedora de que cierto grado de ansiedad es vacío fértil en el que crece tanto la autoestima como la capacidad de frustración. Nada que ver con la angustia que provocan las expectativas idealizadas, sufrimiento vano por querer erradicar lo que es consustancial a la vida: incerteza, conflicto y cambio.

En resumen, la madurez es entereza, independencia y valentía, no alienación, dependencia y cobardía.

Y, por si fuera poco, todo ello aderezado por la no exigencia, sino por la paciencia y complacencia que procura el no juicio.

Ahí vamos, sin prisas, sin urgencias, haciendo camino, porque el que se pasa de maduro acaba podrido.

Más Podcasts en Spotify Terapia Existencial

Foto de Graham Smith en Unsplash

Comentarios (4)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *