Ir al contenido principal

Estadios de madurez

8 abril, 2026

Fritz Perls nos guía en cómo distinguir los diferentes estadios de madurez. Y es que como vimos con anterioridad, la madurez es un proceso de larga duración, lo que hace doblemente recomendable el saber reconocer dónde nos encontramos (aunque en algún frente podamos ir algo más avanzados y en otro más rezagados)

En un primer estadio nos movemos entre clichés tópicos, lo que degenera en toda una cháchara de “Chicken Shit” (Frases hechas sin verdadero significado) “Bull Shit” (Sabiondas elucubraciones sobre el por qué y la causa de todo lo que ocurre) y “Elephant Shit” (Conclusiones y moralejas filosóficas sobre todo lo que debería ser)

No es extraño entonces que ello nos empuje al segundo estadio, en el que dominan los juegos psicológicos, básicamente vinculados a aquello de que patología crea patología (neurótica) Un estadio lleno de caracteres marcados por roles y relaciones rígidamente establecidos. “Yo soy… Tú eres…”

Ahí nos estancamos la gran mayoría, ya que es necesaria gran valentía y un serio trabajo personal o un proceso terapéutico de garantía para romper con todo ese guion de vida que es sin duda zona de confort.

Porque lo que nos espera es el “impasse”, un estadio descorazonador en el que ya no cuento con todo el apoyo de “mis queridos” mecanismos neuróticos, que me han permitido tapar y sobrellevar mis heridas, ni con el suficiente automaternaje como para valerme por mí mismo.

Es como cuando ya no veo la costa desde la que partí ni oteo el horizonte al que me prometí llegar.

Aguantar ahí no es nada fácil. Volver ya no es posible, y avanzar… ¿Hacia dónde? El estrato fóbico nos inunda de miedos.

Y del “impasse” a lo implosivo, tocamos fondo, punto de inflexión: o la rabia nos consume por dentro o la reutilizamos para volver a salir a flote. No hay más.

Permanecer al fondo es muerte. Salir es explotar a la vida y sentir, sentir en toda su intensidad la pena, el duelo por todo lo perdido, la rabia que me ha salvado, la vitalidad que he recuperado y la alegría por haber pasado definitivamente de sobrevivir a vivir en plenitud.

Liderar nuestra vida no es camino fácil. Todo arranca en prestar atención, continua en ponerle conciencia a lo que me pasa, y actuar, cambiar lo que necesito cambiar y ver mi dificultad para así poder comprender la del otro, que no tiene porqué ser la misma, pero sí merecer la misma compasión.

Más Podcasts en Spotify Terapia Existencial

Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

Comentarios (2)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *