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Mojarse.

23 mayo, 2025

Mojarse es de valientes. En mis formaciones no me canso de repetir “Quién no se moja no se refresca.” Y es que hay en la actitud un motor impagable de aprendizaje.

Participar y practicar es la clave, insisto siempre. Todo lo que cuento es de solvencia probada. No me lo he inventado yo, y aunque resulta innegable que no todo funciona para todo el mundo normalmente la formación es suficientemente larga y variada como para tocar recursos y herramientas tan diversas como las que nos provee la Terapia Cognitiva Conductual, el ACT, el Análisis Transaccional, la Comunicación Noviolenta o la Gestalt, de manera que una u otra debería aportar valor.

Pero claro, eso siempre que seamos capaces de escuchar, de dar cierto crédito de tiempo a la exposición sin que surja el cortante juicio sumarísimo del  “Nosiyoyase” o el maldito “Siperonismo” (del Sí, sí, pero…) sin tan siquiera haberle dado una mínima oportunidad al entendimiento, la prueba y el cambio.

Y es que hay quién no acude a una formación, a una clase, a una conferencia con ánimo de crecimiento y cambio, con una actitud abierta para preguntar y aprender sino con la “misión” de juzgar y reprender. Aparecen entonces quienes no sólo no comparten, sino que se ofenden por apreciar las aportaciones o confrontaciones como algo personal. Nadie puede cuestionarles su zona de confort, sus saberes o ideales, aunque sean sólo eso, creencias heredadas, conocimientos obsoletos o rígidas ideologías.

Y eso a pesar de que me gusta dejar claro lo de que siempre es bueno preguntarse con tiempo ¿Esto me resuena o me resbala?

Recientemente en uno de mis cursos sobre “Trabajar sin ansiedad” al querer indagar las motivaciones de los participantes me encuentro con que los jóvenes me dicen algo así como: “Vengo con ánimo de ver cómo soportar que no se me valore debidamente” y los mayores “Vengo porqué ya tengo la jubilación a tocar y quiero sobrevivir lo que me queda como sea.”

En fin, que a veces pienso que algunas empresas y la generación post cultura del esfuerzo (con todas sus pros y contras) ha dado pie a la del zero esfuerzo, en la que esperamos que la terapia sea milagro (para tacharla de mentira) y la formación magia (para evitarnos cualquier implicación personal) Estamos en la cultura de la pastilla y el remedio sintomático, abordar las causas da pereza.

Disculpad la sinceridad, pero alguien tenía que decirlo. 😉

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Foto de Zach Reiner en Unsplash

 

Comentarios (2)

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