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Me veo en mi dificultad.

29 mayo, 2025

Me veo en mi dificultad, en mi diferencia, en mis errores, en mi falta de sensibilidad para con los demás… pero no quiero sentirme inútilmente culpable.

Este es un buen razonamiento de inicio. Una de las grandes aportaciones de la Comunicación NoViolenta radica precisamente en hacernos ver que la culpa es un mal rollo (una explicación degenerativa, una excusa, que no hace más que complicar la cosa) Pero frente a ella el remedio está claro: asumir nuestra parte de responsabilidad y poner en ella todo el foco y energía que haga falta. Ese es el principio “mágico” de crecimiento y maduración personal: transformar culpa en responsabilidad.

Se trata de dejar de ver la paja en el ojo ajeno (o propio) y observar la biga (o la mota) en el propio. No, no se trata de entonar el “Mea culpa” sino el “Estoy madurando. Estoy en ello de verdad. Disculpad las molestias.”

El cambio de perspectiva no es baldío, transformar culpa en responsabilidad lo es todo. Pasamos a transformar lastre en motor. Y no sólo eso, si somos capaces de asumir nuestra dificultad, de sostener la tensión que ella conlleva, de transitar conscientemente el dolor que ello supone, estamos salvados, la compasión lo va a empapar todo.

La ansiedad por desconocer nuestra perniciosa tendencia a sobrevalorar o menospreciar nuestra autoestima o por extralimitar nuestra autoexigencia desaparece. Y la que es debida a no ver al otro en su diferente, aunque igualmente ansiosa dificultad también.

Todos andamos caminos distintos, pero la dirección, el sentido, en términos generales es el mismo.

Ahí toman pleno significado las palabras de Santo Tomás de Aquino en cuanto a que es importante diferenciar lo que uno quiere de lo que cree que debería hacer, y de lo que sabe que tiene que hacer.

La compasión nace de ahí del reconocimiento de nuestra pequeña a la vez que magnifica responsabilidad en crecer, en mejorar sin pretender cambiar al otro, que también avanza en su camino sin necesidad de competencia ni comparación.

“Que cada palo aguante su vela” reza el refrán. A mi me gusta más pensar “Que cada uno haga su camino, sin esperar que el otro lo haga por mí, pero siempre esperanzado de que el otro me acompañe (sin más ambición que esa, la de sentirnos mutuamente acompañados)

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Foto de Susan Wilkinson en Unsplash

 

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