Análisis Transaccional y resolución de conflictos.
El vínculo entre el Análisis Transaccional y la resolución de conflictos no es evidente. Normalmente lo relacionamos con los juegos psicológicos y con el guion de vida, pero a mi me ha dado buen resultado el aplicarlo como la más sencilla terapia a la resolución de los conflictos internos entre el deber y el querer.
La idea es preguntarnos de entrada: ¿Qué diría tu padre o madre (interior) en relación con este tema? ¿Cuál es el debería? ¿Qué es lo que creo que “en justicia”, “por respeto”, “de buena ley” habría que hacer?
Y confrontarlo luego al: ¿Qué grita tu niño (interior) al oír todo esto? ¿Qué es lo que en realidad quiero? ¿Qué es lo que “me pide el cuerpo”?
Y… insistir en ello, abusar, magnificar, extremar la confrontación:
Si me pongo super exigente lo que debería hacer además es…
Bueno, pues, si yo le doy rienda suelta a mis deseos, lo que haría es, no sólo eso, sino…
Apurar pues al máximo el conflicto hasta el punto de que emerjan grietas en alguno, o, idealmente, en ambos discursos.
Cabe recordar aquí eso de que es precisamente por la grieta por dónde entra la luz en la cueva oscura de la dificultad.
En fin, cuando la sonrisa o la sorpresa apunten en el horizonte será el momento de plantearnos la mediación Adulta entre Padre y Niño.
En ese instante, y no antes, podremos retroceder y practicar una mirada fenomenológica: ¿Cuáles son en realidad los hechos? ¿Qué parte estoy yo interpretando, juzgando sin saber a ciencia cierta? ¿Qué es lo que veo y lo que imagino?
Solo la empatía puede dar paso a la conciliación. Y la conciliación pasa en primer lugar por aplicar lo que yo llamo el “Método OYU”
Es decir, observar sin juzgar mi empecinamiento en tener que escoger entre “el debo” O “el quiero” y a continuación plantearme si es posible un “2 por 1”: ¿Sería factible conseguir “el debo” Y “el quiero” de alguna manera? ¿Qué podría hacer yo para ello? ¿Cómo facilitar esa posibilidad?
¿Mmm… no lo logro? ¿Seguro? ¿Lo has pensado bien? Ok. Ok. De acuerdo, entonces si no te acaba de convencer, añade al Y el “U hoy por ti mañana por mí”. Así evitarás indefectiblemente el sentimiento de culpa y el resentimiento por falta de asertividad.
Más de mil veces nos obcecamos en pensar que el Win Win no es posible, y muchas veces sí lo es, y si no lo fuere, la generosidad siempre tiene mayor recompensa, porque el karma así lo manda.
Tal vez no sea la misma persona, tal vez la recompensa no sea inmediata, pero tarde o temprano quien no “salva sistemáticamente”, pero en principio sí da sin exigir a cambio, recibe sin pedir.
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Foto de shraga kopstein en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Buenas tardes
¿qué es el karma?
Según el Budismo podría decirse, simplificando en extremo, que el Karma es esa fuerza que nos empuja a cometer los mismos errores o aciertos hasta que aprendemos la lección.
Y esa fuerza ¿dónde tiene su origen? ¿es una fuerza de la naturaleza externa al hombre o es una fuerza interna? ¿qué tipo de fuerza es? ¿cómo actúa? ¿deja de actuar cuando aprendemos la lección? ¿cómo llega conocer que hemos aprendido la lección para dejar de actuar? Si cesa de empujarnos cuando hemos aprendido la lección entonces tendría que tener voluntad e inteligencia, y tener vida ¿cómo es esa vida? ¿es única o son múltiples? ¿afecta a todos?
Para cuando tengas un ratito…
Esa fuerza es la inercia que conlleva el comportamiento humano que alberga una notable parte de misterio inconsciente.
A no mezclar con otros temas de reencarnación, bardos…
Simplemente memoria inconsciente de cuerpo y emoción vivida que genera predisposiciones personales a tener presente.
¿bardos? ¿Te refieres a Asurancentúrix?
En el budismo tibetano (que yo no suscribo) el bardo significa el estado intermedio o intervalo de transición entre la muerte y el siguiente renacimiento.