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Análisis Transaccional y resolución de conflictos.

16 abril, 2026

El vínculo entre el Análisis Transaccional y la resolución de conflictos no es evidente. Normalmente lo relacionamos con los juegos psicológicos y con el guion de vida, pero a mi me ha dado buen resultado el aplicarlo como la más sencilla terapia a la resolución de los conflictos internos entre el deber y el querer.

La idea es preguntarnos de entrada: ¿Qué diría tu padre o madre (interior) en relación con este tema? ¿Cuál es el debería? ¿Qué es lo que creo que “en justicia”, “por respeto”, “de buena ley” habría que hacer?

Y confrontarlo luego al: ¿Qué grita tu niño (interior) al oír todo esto? ¿Qué es lo que en realidad quiero? ¿Qué es lo que “me pide el cuerpo”?

Y… insistir en ello, abusar, magnificar, extremar la confrontación:

Si me pongo super exigente lo que debería hacer además es…

Bueno, pues, si yo le doy rienda suelta a mis deseos, lo que haría es, no sólo eso, sino…

Apurar pues al máximo el conflicto hasta el punto de que emerjan grietas en alguno, o, idealmente, en ambos discursos.

Cabe recordar aquí eso de que es precisamente por la grieta por dónde entra la luz en la cueva oscura de la dificultad.

En fin, cuando la sonrisa o la sorpresa apunten en el horizonte será el momento de plantearnos la mediación Adulta entre Padre y Niño.

En ese instante, y no antes, podremos retroceder y practicar una mirada fenomenológica: ¿Cuáles son en realidad los hechos? ¿Qué parte estoy yo interpretando, juzgando sin saber a ciencia cierta? ¿Qué es lo que veo y lo que imagino?

Solo la empatía puede dar paso a la conciliación. Y la conciliación pasa en primer lugar por aplicar lo que yo llamo el “Método OYU”

Es decir, observar sin juzgar mi empecinamiento en tener que escoger entre “el debo” O “el quiero” y a continuación plantearme si es posible un “2 por 1”: ¿Sería factible conseguir “el debo” Y “el quiero” de alguna manera? ¿Qué podría hacer yo para ello? ¿Cómo facilitar esa posibilidad?

¿Mmm… no lo logro? ¿Seguro? ¿Lo has pensado bien? Ok. Ok. De acuerdo, entonces si no te acaba de convencer, añade al Y el “U hoy por ti mañana por mí”. Así evitarás indefectiblemente el sentimiento de culpa y el resentimiento por falta de asertividad.

Más de mil veces nos obcecamos en pensar que el Win Win no es posible, y muchas veces sí lo es, y si no lo fuere, la generosidad siempre tiene mayor recompensa, porque el karma así lo manda.

Tal vez no sea la misma persona, tal vez la recompensa no sea inmediata, pero tarde o temprano quien no “salva sistemáticamente”, pero en principio sí da sin exigir a cambio, recibe sin pedir.

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Foto de shraga kopstein en Unsplash

Comentarios (6)

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