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En busca de la sensibilidad perdida.

20 junio, 2021

El coreano Byung-Chul Han nos hablaba allá por el 2016 en uno de sus libros de la sociedad del cansancio como fruto de un exceso de positividad. Pero la pandemia lo ha cambiado todo. De la falsa positividad hemos pasado a mi entender a la falta de sensibilidad. Ya no estamos cansados, estamos hartos, hastiados, parece como si ya nada fuere relevante ante un mundo tan y tan cambiante, amenazador, global, normativo, impositivo. Uno se limita a cumplir o a incumplir, pero sin ir más allá de un modo puramente reactivo, sin imaginar nada distinto.

Desde esa poltrona, la nueva sociedad se me antoja la sociedad del espectáculo. A ver qué cuentan, a ver qué hacemos, a ver si algo cambia más allá del cambio que ya viene de serie.

La sociedad del espectáculo admite la vivencia pasiva (mayoritaria) pero también la vivencia activa (minoritaria) lo admite todo siempre que no sea nada “serio”, nada con verdadera carga de profundidad con resultados a medio o largo plazo. Dentro de lo inmediato todo vale, y cuanto más intenso, más espectacular, mejor. Más a favor de la insensibilización.

Date cuenta, de cómo en pocos años ha cambiado tu visión de los desastres naturales, de las pandemias mortales, de las guerras monumentales, de las atrocidades individuales…

Date cuenta por ejemplo de cómo sentiste la Guerra del Golfo y cómo sientes la del Líbano o la del enfrentamiento Israel-Palestina…

Sí, esto ya no es cansancio, es un insostenible atropello que no hace más que cultivar una insensibilidad creciente.

Pero ¿Qué hacer más allá de abrir los ojos y sentir nuestra impotencia?

El zen, el zen de las pequeñas cosas, siempre ha apostado por empezar por uno mismo, así es que voy a invitarte a recuperar tu sensibilidad (que es también tu sabiduría) a través de cuatro sencillos pasos de reconexión:

  1. Deja hablar a tu cuerpo. Préstale renovada atención. El cuerpo no miente. Déjale sentir, déjale sensar qué te ocurre.
  2. Reconecta con tu emoción ¿Qué sientes? Posiblemente te cueste definirlo, encontrarlo, muestra inequívoca del tiempo que llevamos sin emocionarnos fuera del electroshock telediario. Medita.
  3. Actualiza tu verdadera necesidad ¿Qué necesito? ¿Qué necesito más allá de la sociedad de consumo, más allá de este lamentable espectáculo?
  4. Habla sin ruido. Expresa abiertamente tu necesidad, sin exigencia, con todo el derecho a manifestar lo que te pasa, pero sin caer ni en la queja ni en la crítica que alimentan al “monstruo”. Deja claro, sin juicio ni obligada justificación, lo que personalmente agradeces, lo que aceptas y lo que no admites. Sin gritos, sin dramas. Con asertividad, con sensibilidad, con renovadas ganas de vivir en presente.

Photo by Chad Kirchoff on Unsplash

Comentarios (6)

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