Ir al contenido principal

¿Duelo o depresión?

1 diciembre, 2023

En ocasiones se nos hace difícil distinguir entre un largo proceso de duelo por una pérdida o una ruptura y un estado depresivo. En estos casos es bueno preguntarnos ¿Hay dificultad para desarrollar una vida cotidiana sin mayor problema más allá de ese poso de tristeza? ¿Hay algún momento de distensión y alegría? ¿Se dan problemas para conciliar y/o mantener el sueño?

Estas primeras preguntas nos podrán poner un poco más en alerta de qué terreno estamos pisando o por lo menos sobre la gravedad del tema. Por que hay que recordar que los mecanismos neuróticos y las dolencias de este tipo no dejan de ser (en terminología Gestalt) ajustes creativos a alguna vivencia que nos alcanzó sin mejor respuesta que el aislamiento y la tristeza.

Normalmente la depresión tiene que ver con la incapacidad de relacionarnos abiertamente con las personas porque de fondo hay un autoconcepto depreciado.

Trabajar pues desde ahí parece que muchas veces es lo indicado, aunque hay que hacerlo con mucho tacto y desde manos experimentadas en ese camino.

Cuando, llenos de buena voluntad, familiares, amigos o parejas se auto atribuyen la capacidad de hacer acompañamiento en solitario suelen caer en tópicos que retraumatizan más que ayudan. Frases como “No te lo tomes así” “Verás como todo pasa.” “Ya deberías tenerlo superado” “Tampoco es para tanto” forman parte de un dialogo hiriente que no procede.

Contrariamente a veces incluso es bueno acompañar primero la aceptación de “lo que hay” para ponerle foco y conciencia, siempre que no lo confundamos con reforzar conductas que potencian ese estado. En este sentido, hay que recordar que aceptación es a conciencia lo que refuerzo es a conducta.

En cualquier caso, tengamos claro que nos estamos metiendo en terreno complicado. Los autodiagnósticos no ayudan y sin un buen profesional que nos advierta desde fuera andaremos perdidos tanto en la distinción como en la prescripción.

Desde un punto de vista algo más especulativo sí que podríamos añadir que duelo y depresión nos llevan a la tristeza, pero mientras el primero es camino a la aceptación y la compasión, la segunda nos hunde en la desidia y el desamor.

Foto de Kristina Tripkovic en Unsplash

 

Comentarios (2)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *