Zona de confort
¿Por qué la zona de confort es tan poco confortable? Todos insistimos en que es bueno salir de la zona de confort, pero pocos se preguntan que la hace tan odiosamente adictiva.
Y es que la zona de confort está rellena de trampas.
Las propias palabras son átomos de engaño. Su significado emocional responde desde la infancia a una interpretación particular. ¿Mi “Te quiero” y tu “Te quiero” responden a los mismos anhelos?
Los ideales, ideologías, creencias y prejuicios perfilan caracteres distintos, y en la mayoría de los casos, no se corresponden a lo que aspiro, confío y hago aquí y ahora. Requieren una actualización que “da pereza”.
Mejor seguir los hábitos e inercias que me reafirman en eso de “mejor malo conocido que bueno por conocer.”
La primera tarea del terapeuta es siempre chequear cómo se sabotea el impaciente su propia felicidad. Y es que preferimos tener razón y sufrir justificando nuestro dolor a reconocer nuestros errores y transitar el propio dolor de la equivocación.
Seguimos fieles a nuestros mecanismos neuróticos (a nuestra zona de confort) sólo porque nos fue útil, nos salvó la vida cuando nada mejor podíamos hacer.
Seguimos adictos al trabajo, al placer y a tantas y tantas otras cosas a pesar de que cierta atávica e intuitiva consciencia nos avisa que eso no nos conviene.
Cuando hacemos proceso terapéutico advertimos que hay mandatos parentales que nos conectan con miedos nada enriquecedores.
El “Ahora dime de qué te ríes. ¿Y… por qué lloras?” nos hace dudar de por vida sobre nuestras emociones.
El “No basta con decir, hay que demostrar que me quieres” nos hace pensar que si no demuestro no merezco.
Todo ello por no hablar de otros confortables papeles de reparto… ¿Cuál es tu rol en la familia? ¿Eres la buena estudiante y se supone que has de “triunfar en la vida”? ¿O eres la oveja negra que habrá que reorientar? ¿Eres nuestra razón de ser? ¿Nuestro apoyo de futuro? ¿Quién eres tú “piltrafilla”? ¿Quién eres tú?
Ah!! Eres el “Salvador” que siempre ayudas. Aunque cuando te hartas nos persigues y te victimizas. Claro, eres ese que juega con quienquiera al gato y el ratón sin ni tan siquiera aspirar a salir del bucle.
Entiendo, entiendo, eres el que sigue un guion de vida que no desea, pero que no se atreve a salir de su zona de confort.

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Gràcies Manel, quanta raó en aquest article, i per més que ho sabem com costa canviar i senzillament deixar-se anar
Gràcies a tu Sandra
M´agrada recordar que el Agraiment ens porta a la Amabilitat, la amabilitat amb nosaltres mateixes a l´Acceptació, i l´acceptació a la Autenticitat.
Poker d´Asos!!
Salir de la zona de confort…¿cómo de contundente es esta acción?, ¿se trata de un maquillaje, de una modificación de algunos hábitos, de meditar de tanto en tanto,…o de una auténtica conversión?, es importante definir bien de qué hablamos, especialmente en una expresión tan frecuente y que siempre la he visto relacionada con asumir algún riesgo, pero poco más.
Ahora un par de comentarios un poco más ligeros: tengo la que creo una de las mejores respuestas a la frase “No basta con decir, hay que demostrar que me quieres”, y es: “Ah, pues, quizás no te quiero”, después de esto ya es muy poco probable que el otro vuelva con aquello
y en relación a lo de piltrafilla, una anécdota: iban conversando Nadia, que entonces tenía tres años, y su padre (hablan en catalán entre ellos) por la calle, y él le dijo: “Ai piltrafilla!” y ella le contestó “això tu piltrapare”
feliz semana
Gracias Meri. No entiendo muy bien tu primera reflexión.
En cuanto a la segunda y la tercera las veo muy acertadas.
Hola Manuel,
lo que me pregunto es
1.- ¿qué es aquello a lo que se llama la zona de confort?
2.- ¿qué se quiere decir con salir de la zona de confort?
Lo digo porque con frecuencia he oído esa expresión en situaciones en las que alguien se presenta ante opciones u oportunidades que le abruman, que le dan miedo, o ante situaciones vitales en las que se sienten tristes o a disgusto, (ese trabajo no me llena, o me disgusta, o no estoy bien con aquella persona con la que formo pareja…) y otros le animan a ese “salir de la zona de confort”.
Lo veo muy ligero, muy blandito…un día si tal ya lo hablamos en persona
Efectivamente Meri, es importante antes de entrar en debate aclarar lo que representan para nosotros esas palabras o conceptos clave.
La zona de confort alude paradójicamente a esos comportamientos que se cierran al cambio aunque haya consciencia de que lo que tengo no me conviene.
Dicho en palabras de la calle la zona de confort nos deja en aquello de que mejor malo conocido que bueno por conocer.
Pero conociéndote, intuyo que tu apuntas a otra cosa: la no aceptación de compromisos a medio o largo plazo y el salir constantemente de aquello que aunque sea mínimamente me molesta.
A mi entender son dos cosas distintas: Compromiso y Cambio son compatibles (incluso deseables) porque lo otro es Rigidez y Castigo.
Lo hablamos en nuestro próximo encuentro si quieres. Gracias por compartir.