Ir al contenido principal

Zona de confort

23 noviembre, 2023

¿Por qué la zona de confort es tan poco confortable? Todos insistimos en que es bueno salir de la zona de confort, pero pocos se preguntan que la hace tan odiosamente adictiva.

Y es que la zona de confort está rellena de trampas.

Las propias palabras son átomos de engaño. Su significado emocional responde desde la infancia a una interpretación particular. ¿Mi “Te quiero” y tu “Te quiero” responden a los mismos anhelos?

Los ideales, ideologías, creencias y prejuicios perfilan caracteres distintos, y en la mayoría de los casos, no se corresponden a lo que aspiro, confío y hago aquí y ahora. Requieren una actualización que “da pereza”.

Mejor seguir los hábitos e inercias que me reafirman en eso de “mejor malo conocido que bueno por conocer.”

La primera tarea del terapeuta es siempre chequear cómo se sabotea el impaciente su propia felicidad. Y es que preferimos tener razón y sufrir justificando nuestro dolor a reconocer nuestros errores y transitar el propio dolor de la equivocación.

Seguimos fieles a nuestros mecanismos neuróticos (a nuestra zona de confort) sólo porque nos fue útil, nos salvó la vida cuando nada mejor podíamos hacer.

Seguimos adictos al trabajo, al placer y a tantas y tantas otras cosas a pesar de que cierta atávica e intuitiva consciencia nos avisa que eso no nos conviene.

Cuando hacemos proceso terapéutico advertimos que hay mandatos parentales que nos conectan con miedos nada enriquecedores.

El “Ahora dime de qué te ríes. ¿Y… por qué lloras?” nos hace dudar de por vida sobre nuestras emociones.

El “No basta con decir, hay que demostrar que me quieres” nos hace pensar que si no demuestro no merezco.

Todo ello por no hablar de otros confortables papeles de reparto… ¿Cuál es tu rol en la familia? ¿Eres la buena estudiante y se supone que has de “triunfar en la vida”? ¿O eres la oveja negra que habrá que reorientar? ¿Eres nuestra razón de ser? ¿Nuestro apoyo de futuro? ¿Quién eres tú “piltrafilla”? ¿Quién eres tú?

Ah!! Eres el “Salvador” que siempre ayudas. Aunque cuando te hartas nos persigues y te victimizas. Claro, eres ese que juega con quienquiera al gato y el ratón sin ni tan siquiera aspirar a salir del bucle.

Entiendo, entiendo, eres el que sigue un guion de vida que no desea, pero que no se atreve a salir de su zona de confort.

Foto de NIKHIL en Unsplash

 

Comentarios (6)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *