Comunicación no violenta.
Muchos de vosotros vinculareis directamente la expresión comunicación no violenta a las magistrales aportaciones de Marshall Rosenberg, pero, para los que no tengáis por la mano esa base, la expresión puede llevar a engaño.
Uno tiende a asimilar la comunicación violenta al grito y el mandato imperativo o agresivo, y consecuentemente entender por comunicación no violenta aquella basada en el buenismo más complaciente. Nada que ver. La comunicación no violenta es sinónimo de asertividad (a no confundir con empatía) y resulta ser la clave para establecer vínculos saneados tanto a nivel profesional como personal.
Si no hablamos claro, sabemos decir no sin culpa, y sí con entusiasmo, estamos perdidos. Y lo que es peor, confundimos al otro, que entiende “lo que quiere”.
Saber expresar nuestras necesidades y deseos pasa por dejar de “sentar Cátedra” (hablando siempre en tercera persona como quien dicta sentencia) pasa por dejar de invadir con monólogos interminables y falsas escuchas (en las que rumiamos cómo rebatir en lugar de atender) y pasa, porqué no decirlo, por dejar de ser impertinentes, interrumpiendo el flujo de la conversación con ironías o cambios de tema que no hacen más que dificultar nuestro lícito intento de clarificar cual es nuestra postura.
Pero cuidado, ser asertivo también significa dejar de ser “seductor” manipulador, paternalista o victimista. Ahí hay mucho estereotipo de género asentado, y me atrevería a decir, aun socialmente aceptado: los hombres son apabulladores, invasivos o paternalistas; las mujeres son seductoras, falsamente hipersensibles o fácilmente victimistas.
Y es que la agresividad y la pasividad, sea de hombre o mujer, se retroalimentan una a la otra en un circuito neurótico de resentimiento. La posición pasiva tiende a ser manipuladora como la posición agresiva tiende a ser invasiva, de ahí que una posición equilibrada de apoyo y confrontación sea aquella que invita a relajar tanto la tentación victimista como la salvadora o perseguidora.
La pregunta clave para “crecer” es ¿Qué necesidad propia pero encubierta hay detrás de nuestra rabia, nuestra agresividad, o nuestra pasiva dejadez?
Mmm… para más datos y soluciones prácticas ya nos tendríamos que meter en sesión individual o remitirnos a nuestro taller de “Conversaciones pendientes. Conversaciones valientes.” pero eso… eso ya es de pago. 😉

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
No puedo estar más de acuerdo. Parte esencial de una comunicación eficaz es la escucha activa, en la que realmente estás presente para el otro, sin necesidad de imponer tu opinión. Un ejercicio muy sano: la próxima vez que estés en una conversación y sientas necesidad de rebatir, muérdete la lengua y calla. Solo escucha. Lo que vas a decir ya lo sabes y no te aporta nada nuevo. Lo que escuchas con atención te aporta siempre y te permite crecer. Y, sobre todo, ¡entrena a tu ego para no necesitar tener siempre razón! (¿Será lo que estoy haciendo con este comentario ?)
Gracias por este regalo, Manuel. Tus palabras están siempre acompañadas de sabiduría.
Gracias Gabriel. Cierto, aprendemos escuchando, no hablando. El silencio es un regalo que exige poderosas razones para ser roto.
De nuevo un placer leerte, aun cuando tus textos se me antojen algo inconexos, debido más a mi mente fuera del sistema que a cualquier otra cosa. Me siento reflejada en la primera parte, escuchando sólo lo suficiente para preparar mis argumentos, y así convertir el diálogo en un combate de esgrima, y lo cierto es que tanto ha perjudicado a mis relaciones personales.
En cuanto a la segunda parte la diferenciación por sexos no la veo. No cuestiono que personas puedan adoptar esos papeles, pero independientemente de ser hombre o mujer, en mi experiencia, son parejas esos comportamientos, mujeres que te dicen lo que es lo que te conviene aún en contra de lo que acabas de expresar y hombres que hacen uso de la seducción para manipularte. En cualquier caso en esta nueva y triste era, en la que la censura no sólo es aceptada sino reclamada, escuchar en los términos que expones podría hacernos despertar.
Mil gracias por tu comentario Meritxell.
Me complace oírte decir que por lo menos en ese aspecto vamos camino a la igualdad. Yo me refería a inercias históricas que siempre cuesta cambiar, pero sí es cierto que poco a poco nos vamos equiparando, ahora sólo faltaría que unos y otros fuésemos “mejorando” y nuestra comunicación fuera más asertiva, menos confusa, políticamente correcta o a todas luces rígida e invasiva.
Me ha gustado tu artículo. La comunicación asertiva es la manera más correcta y adaptativa de manifestarse para realizar demandas, poner límites, establecer acuerdos, expresar sentimientos, y poder ser auténtico evitando la manipulación y respetando y cuidando de los sentimientos de los demás.
Gracias Marta. Eso es. Aprender a hablar claro, decir no sin culpa, y sí con entusiasmo.
Estoy totalmente de acuerdo, Manuel. Estamos ya en un nuevo modelo de trabajo en Remoto que supuestamente ha venido para quedarse y nos va a obligar a cambiar muchas cosas, desde hábitos hasta formas de vender y comunicarnos.
Así que tendremos que adaptarnos a modelos híbridos, tanto para vender a cualquier nivel, así como al modelo de formación híbrida. Por ello, creo que a todos nos hace falta mejorar nuestros skills en comunicación. Obviamente, sería estupendo que los políticos se sumaran a esta comunicación no violenta, les convertiría en personas más creíbles e inteligentes.
En cualquier caso, creo que la idea de apostar por UPSKILLINGS (mejora de competencias) es necesaria y aconsejable.
Recomiendo pues tus Talleres de Conversaciones pendientes-Conversaciones Valientes, ya que como bien dice Tony Robbins : Dónde ponemos el Foco, allí fluye la Energía….
Mmm… eso, eso. Hay que vigilar en qué invertimos nuestra atención, y qué cargamos de energía. Fundamental!! Gracias por tu apreciación.
Maravilloso. Ojalá pudiéramos aprender a comunicarnos así. Sería tan liberador y tan fácil llegar a acuerdos…
Gracias, gracias, gracias.
Gracias a ti Rafaela que me consta que también haces gran labor en ese sentido. Gracias de corazón.