Ir al contenido principal

Ser o no ser reactivo.

4 julio, 2021

La autoestima bien entendida no es vanidad, sino capacidad para sostener la incomodidad. En este sentido, la autoestima es el combustible que permite abrir brecha y no entrar inmediatamente en modo reactivo.

Entonces, luego, sin carga de juicio, la vida se torna puro aprendizaje.

La clave para saber si lo que respondemos es reactivo o inclusivo radica en ver si lo que expresamos en verdad sirve o no para el aprendizaje mutuo, para una mayor toma de conciencia por ambas partes. Pero cuidado, no desde una perspectiva unilateral, sino desde la obviedad de lo que queda como emoción resultante por ambos lados.

Cuando algo nos toca, nos mueve a una reacción airada, probablemente sea porque resuena con algo que nosotros tenemos en sombra.

Cuando hay un rebote de “injusticia” es porque hay juicio, y esa rabia inmediata no debe confundirse con la que se fragua en la repetida y generalizada sinrazón. Esa rabia que se despierta furibunda en el momento sólo aparece cuando estamos en modo reactivo.

La sensibilización frente a estos accesos de desastrosas consecuencias no es fácil y es bueno legitimar el proceso de cada uno, porque cada uno arrastra unos marcajes parentales que le son propios e imponen distinto ritmo.

Gestionar bien la rabia es todo un camino, veamos pues un posible mapa GPS de orientación para salir más airosos y menos airados:

Abre brecha. No saltes a rebatir.

Deja trabajar al silencio. Dale espacio.

Escucha mucho. No hables. No gesticules.

Escucha con el corazón abierto. Mírate qué te pasa a ti con ese tema.

¿Qué resonancias infantiles, parentales, te trae?

¿Cómo he introyectado yo de pequeño lo correcto e incorrecto frente a este conflicto?

¿Cómo concibo yo lo que está bien y lo que está mal en relación a esto?

¿Qué herida mía subyace en lo que se está planteando?

¿Qué personajes, parentales o no, se me mueven en el teatrillo de este “drama”, de esta “tragedia”? ¿Con qué y con quién me conecta esta escena?

¿Qué puedo hacer para airear y sanear un poco esa herida?

¿Puedo hacerlo ahora mismo? ¿Necesito tiempo para cuidarme antes de entrar en vereda? ¿Qué o quién me niega el permiso para esa espera?

Mmm… déjate sentir. Date cuenta. Date permiso. Date espacio.

Y luego, sólo luego, podrás hablar sin ruido.

Photo by Ricardo Gomez Angel on Unsplash

Comentarios (8)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *