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La alegría

4 diciembre, 2024

La alegría por fin es también una de las cuatro principales emociones junto con la rabia, el miedo y la tristeza.

La verdad es que se me hace difícil hablar de la alegría. Parece como si de las cuatro esta fuera la emoción más vacía de contenido “filosófico”.

Me viene el decir que la alegría es la ausencia de rabia, miedo o tristeza. La veo más como ausencia que como esencia, un estado de despreocupación en el que todo es presencia. La alegría es para mi el vivir el aquí y ahora sin resonancias del pasado ni el futuro, un puro saber estar, saber ser sin elucubrar.

Me viene el decir que la alegría es un sentimiento muy próximo a la verdadera meditación en el sentido de que apela a una profunda conexión con la vida, con el otro, sin que medie necesariamente el límite del ego.

La alegría es algo universal, incontenible en un molde preconcebido de razones. La alegría, la alegría de vivir, es pura vivencia. No se puede explicar sin que esta se esfume. Es como el fin de un camino flanqueado por la rabia, el miedo y la tristeza, que siguen ahí, pero ya no perturban.

Tiene la alegría en mi opinión ese cariz del zen de las pequeñas cosas, en el que paradójicamente la plenitud y el vació, el todo y la nada, tienen cabida. Por lo dicho, porque no hay molde que la oprima.

Uno está alegre porque sí, o no está alegre. La alegría condicionada por lo que sucede no es más que un sucedáneo.

Por lo demás, creo que hay un nivel de alegría en buena parte hereditario en todos nosotros. Famoso es el experimento de dos grupos, uno agraciado con la loto, y otro perjudicado por el diagnóstico de una enfermedad crónica, en los que, pasados tan solo tres meses desde sendas novedades, más del 80% de la gente había vuelto a su mismo nivel de felicidad auto atribuida.

Pero conformarse ahí sería recaer en la tristeza. Por suerte hay una generosa brecha para la mejora. Uno puede entrenarse para la felicidad. Ponerle conciencia a que todos estamos cruzando hacia ella ya es reconfortante. Dejarnos caer en el presente es toda una práctica. Como decimos hay quién tiene más facilidad innata para ello y quién es más torpe, pero como reza el proverbio…

Lo importante no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.

Foto de Lesly Juarez en Unsplash

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