Ir al contenido principal

El miedo

21 noviembre, 2024

Escucha el podcast de “El miedo”

El miedo es también una de las cuatro principales emociones junto con la rabia, la tristeza y la alegría. El miedo tiene hoy en día sin embargo muy mala prensa, y quizás sea por eso por lo que anda suelto tanto desaprensivo. Y es que el miedo resulta esencial para la convivencia. Sin prudencia el despropósito está asegurado.

Nos han hecho creer que el miedo es sinónimo de parálisis y con ello hemos entronizado la valentía y el coraje como polaridades de la excelencia cuando en más de una ocasión no son más que atrevimiento y osadía impertinente.

Es cierto que, como para todas las emociones, el exceso no es bueno. Pero el exceso se da porque la emoción “se nos sube a la cabeza” y esta magnifica y perjudica su función esencial.

El miedo, bien llevado, resulta primordial en la toma de decisiones. Si todo es gesto compulsivo luego el lamento es comprensivo. El miedo, ese contar hasta diez, pondera el impulso inmediato y lo equilibra con la reflexión de la repercusión a corto, medio y largo plazo.

Leía estos días el libro “Decídete” de los hermanos Heath y entre otras perlitas nos sugieren trabajar con un póker de dieces:

  • ¿Cómo me sentiré a los diez minutos de haber tomado esta decisión?
  • ¿Y después de dormirla, dentro de diez horas? ¿Cómo la viviré?
  • ¿Y dentro de diez meses? ¿Cuál es el saldo más probable?
  • ¿Y dentro de diez años? ¿Me acordaré de ella? ¿Para bien o para mal?

Sin miedo no reparamos en gastos, pero tampoco en los beneficios o pérdidas que comporta nuestro comportamiento.

Personalmente no me considero una persona miedosa, nótese que el calificativo tiene claras resonancias negativas, pero me gusta pensar que hay en el miedo algo de civilizado, de cultivado, que nos es estrictamente necesario. E insisto, más en los tiempos que corren, en los que la sociedad de consumo nos aboca a la inmediatez, a dar rienda suelta a eso que ahora llamamos libertad y que durante tanto tiempo se llamó libertinaje.

En fin, lo que vengo a reivindicar es que el miedo es imprescindible, y no es incompatible con la verdadera valentía, porque… como decía el viejo John Wayne:

El valor es tener miedo a la muerte y ensillar de todos modos.

Foto de Tonik en Unsplash

 

 

Comentarios (2)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *