Intuición y sabiduría kármica.
Quisiera insistir de nuevo en eso de que la mente nos perturba, pero ahora reservarle al mismo tiempo un espacio de gala como actor secundario.
Sin razón no hay explicación, y sin ella limitada difusión.
Cierto, la emoción es el más potente transmisor, pero sólo la razón nos permite expandir conocimiento. En este sentido, diríase que la emoción es a asunción y verdadera conciencia lo que la razón es a difusión y conocimiento, así es que ¿qué tal si hacemos tándem entre las dos?
Cuando razón y emoción trabajan bien juntas surge la intuición. Oh! Parece que hay particular vida más allá del sentido común. Y ahí todo toma sentido sin necesidad de argumentarlo. ¡Qué delicia!
Ahí todo se simplifica.
Ahí aquello de que todo es muy sencillo si no lo complicamos, deja de ser paradigma de profecía autocumplida. Todo es muy sencillo y punto.
Cuando damos más espacio a lo intuitivo, a lo generosamente consabido, aunque no necesariamente coincida con un sentido común demasiado dócil, demasiado domesticado y contaminado por la educación y la cultura imperantes, todo de repente se simplifica y toma sentido.
Y es que la intuición es sabiduría kármica que compila razón y emoción de raíces ancestrales. Es como una Wikipedia personal que resume, actualiza y activa la motivación todo en uno. Brutal.
Nada esotérico, la intuición es al alma lo que la razón a la mente y la emoción al cuerpo.
Sólo la intuición puede ser guía certera. Los pros y contras adolecen de no contemplar suficientemente la emoción. La sensación puede ser pasajera, pero la verdadera intuición nunca se equivoca. Es la razón la que en todo caso luego la juzga, la castiga y confunde.
Dejarnos llevar por la intuición es sinónimo de vivir en presente, de integrar mente y cuerpo en una sola dirección y dejar además que sean los astros y los ancestros los que tomen las riendas de nuestro destino.
¡Qué descanso! ¡Qué gozada! Dejar de pensar, dejar de agobiarse y preocuparse, olvidar toda resistencia y fluir con lo que sabemos, sentimos y deseamos.
Esta es pues mi conclusión para el día de hoy: Deja de lucharlo. Déjate en paz. Deja que la intuición haga su trabajo. Escúchala, lleva años madurando, esperándote.
Foto de Tembinkosi Sikupela en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Curiosamente, Manuel, siempre se le ha dado a la mujer esta capacidad intuitiva y aunque se me hace difícil justificarlo, creo que en parte, es bastante cierto, tal vez porque somos más capaces de escuchar nuestra voz interna, sea porque le tenemos más confianza ?. En su día, Einstein en sus tratados sobre inteligencia ya elogió bastante este don intuitivo, venga de donde venga. Gracias por tratar este tema
Sí, la intuición está posiblemente más vinculada a la energía femenina (Yin) que no a la masculina (Yang) más enraizada con el principio de realidad…
Totalmente de acuerdo contigo. Aunque yo prefiero hablar siempre de energías que no de géneros, puesto que puede ser una mujer con mucho Yang o un hombre muy Yin 😅
Gracias por comentar.
Gracias Manuel. Agradezco este apunte, aunque yo no sea una experta en esta teoría, lo entiendo perfectamente.
Gracias a ti.