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Escucha

18 julio, 2024

Escucha, atiende y vencerás. Nada empatiza más que conectar con la necesidad, con la carencia o el dolor del otro.

Pero la escucha empática no es fácil ni inmediata, implica:

  • Atender y no interrumpir para poder captar “desde dónde” me está hablando el otro.
  • Contacto visual para que el otro se sienta no sólo escuchado sino también “visto”, atendido.
  • Resonancia empática, lo que supone preguntar para comprender exactamente de qué me está hablando, qué es lo que necesita el otro.

Y es que la escucha empática no niega una actitud crítica. Escuchar no consiste en abrir el paraguas o dejar pasar la tormenta, sino en atender a lo que está sucediendo, lo que está pidiendo el otro. Y eso nos puede llevar al interés en aclarar:

  • Confusiones. Errores o evidentes falsedades.
  • Contradicciones.
  • Concesiones. Ok a las acciones o propósitos expuestos, pero no a las acciones o medios interpuestos. Puedo “conceder el tanto”, pero también “invalidar la jugada” o incluso abandonar el partido en un “Me vences, pero no me convences.”.

En cualquier caso, antes de caer en el “sincericidio” siempre nos queda el recurso del sentido del humor que no el sarcasmo. El sentido del humor aligera, relaja, relativiza y nos permite conectar sin tantos filtros o defensas.

Además, la risa nos hace más humanos, nos permite descubrir nuestra sintonía de base con nuestro interlocutor y eso se recuerda más que el argumento más contundente.

Pero ojo también ahí en confundir la astucia con la estulticia.

  • Sí a la autocrítica. Ríete de ti mismo.
  • Sí a la espontaneidad. Improvisación. La frescura es un punto.
  • Sí a la expresividad. Confía y no insistas. Dramatiza si funciona. Olvídate si cae en saco roto.

Pero…

  • No te metas en camisa de once varas. No entres en polémicas innecesarias.
  • No te pases de la raya. No abuses. Todo exceso castiga.
  • No te quedes a medias. Entrena formatos y extensión.

La excelencia está en el equilibrio y la oportunidad, pero sin previa conciencia y preparación ya puedes prepararte para el fracaso.

Y es que sin escucha nadie te escuchará.

Foto de Vincent van Zalinge en Unsplash

Comentarios (2)

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