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Emoción

11 julio, 2024

Emoción esa es casi siempre la cuestión. Ya sabemos que sin emoción no hay acción, pero también es bueno señalar que las creencias tienen una base emocional. Sólo creemos en aquello que en el fondo nos conmueve.

En cualquier caso, sin sacudida emocional no hay decisión ni punto de inflexión para el cambio.

Si queremos motivar, mover y conmover con nuestro discurso, hay tres principales elementos a tener en cuenta para triunfar en esa sacudida:

  • El trabajar un hilo narrativo engancha. Bueno es recordar aquí el poder del cotilleo/la anécdota, ya que está en que en la base del 65% de nuestras conversaciones cotidianas.
  • Confrontación. La alerta se sirve en crudo y fría. Y lo breve si bueno, doblemente bueno. Sorprender por lo directo invita a escuchar y matizar a continuación.
  • Dramatización. Reza el refrán: “No lo digas, vívelo” El tono, la expresión, la escenificación… lo son caso todo. Piensa cuanto tiempo le dedicas a estructurar los contenidos y cuan poco a estudiar cómo vas a exponerlos.

En ese sentido debemos tener presente que la “cápsula emocional” debe repetirse a lo largo del discurso y sobre todo al principio y el final de este. Como nos recuerdan los más sabios oradores, la moraleja es esencial.

Pero bueno, dicho esto, tampoco hay que olvidar que en algún momento “Hay que enseñar las facturas” (las pruebas, los datos, las confirmaciones, los testimonios…) Frase que hizo famosa Whitney Houston cuando se la acusó de haber gastado más de 700.000,00 dólares en drogas y, irónicamente, contestó: “Eso es mucho dinero. Quiero ver las facturas.”

Y es que en la era de la post verdad más que nunca debemos tener muy claro que una mentira repetida no es una verdad, pero daña seriamente la credibilidad. Yo siempre me pregunto ¿Cuántos tweeds ignorantes resiste la credibilidad de un experto?

En resumen, la emoción mueve el mundo, mover y conmover forma parte inevitable de esa dinámica vital que nos lleva diariamente a tener que enfrentarnos a la resolución de cada uno de los problemas o conflictos cotidianos. Pero ojo con el abuso o el uso malintencionado de ese arsenal atómico que es la emoción humana, porque en la era del algoritmo y la manipulación no hay que “comprar” nada sin que se nos muestren “las facturas” (pruebas, datos, testimonios…) Ya que sin ellas “vivimos en negro”.

Foto de Vanilla Bear Films en Unsplash

Comentarios (2)

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