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Atención. Atención.

28 febrero, 2025

La atención es la fuente de todo crecimiento y maduración personal, pero también puede convertirse en desagüe para una supina ignorancia.

Entre prestar atención y ceder a quien “sólo” pretende llamar la atención hay un abismo que separa percepción y conciencia de automatismo y alienación, pero hoy en día lo olvidamos con total frecuencia.

La sociedad de consumo ha hecho de nosotros no ya voraces consumidores de bienes y servicios, sino seres consumidos por el engranaje del algoritmo y la manipulación.

¿Qué compra sino la publicidad y las redes sociales? Es obvio que nuestra atención. ¿Y por qué puñetas quieren seguir comprando nuestra atención si ya les hemos entregado todos nuestros deseos a cual más superfluo e inverosímil de adquirir todo lo innecesario? Fácil, porque nuestra atención sigue dando poder y dinero.

Dejadme que os cuente cómo veo yo el engranaje que nos enajena.

Para que no ejerzamos nuestra libertad de prestar atención a lo que en verdad genuinamente nos interesa (pero que necesariamente requiere un esfuerzo) el primer paso es llamar nuestra atención. ¿Cómo? Fácil, distracción gratis. “Desconecta de tu triste emoción, disóciate y descansa tranquilamente en el sofá frente a tu pantalla. Deja de preocuparte, los “Likes” llegarán a ti en un sin sentir.”

“Espera, espera, no te vayas, ahora vamos a generar más ruido” ¿Cómo? Fácil, generando alarma, exaltando la rabia, el odio y el miedo. Programación X, pornografía emocional a domicilio, gratis y sin siquiera solicitarlo. Tranquilo, la máquina se retroalimenta con tus propias heces. ¿Pero por qué? ¿Por qué nos hacen esto? ¿Tan perversos son?

No, sólo vienen a por audiencia, datos. Información es poder. Las empresas pagan por ello.

Eso es, esa es la maquinaria de hacer de nuestro curro un churro: Comprar nuestra atención a bajo coste, alimentarla de basura irritativa, recetarnos pomada sumisiva o radioterapia exaltativa (da igual, son dos caras de la misma moneda) y dejar que tú mismo la retroalimentes para que a fuego lento se cueza el mundo en un caldo de bipolaridad, populismo e ignorancia generalizada bajo el “democrático” manto de la mayor desvergüenza nunca jamás contada.

En fin, no quisiera yo ser catastrofista, pero o recuperamos decididamente el control de nuestra atención o ahora ya sabemos que tras la atención va la decisión y… si vendimos la primera tan barata no esperemos clemencia en todas las decisiones que van a tomar por nosotros haciéndonos creer que respetan nuestra sagrada y soberana libertad de veto y voto.

Mmm… y es que sin personalidad no somos más que una Muska.

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Foto de Ben Hershey en Unsplash

Comentarios (2)

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