Storytelling
Storytelling. Todos ya sabemos que contar buenas historias es un recurso infalible para conmover al público y que este recuerde lo que le has hecho sentir. Pero ¿Cómo construir una buena historia?
Ya comentamos en un anterior post cómo Aristóteles nos hablaba de que la oratoria, la retórica persuasiva, se apoya en tres pilares:
- Ethos: Ética. Credibilidad. Reputación. = 15%
- Logos: Lógica interna. Orden Lenguaje e Imágenes. = 25%
- Pathos: Empatía Emoción Sensaciones. = 60%
Pero lo sorprendente es el peso de cada uno de estos capítulos en la persuasividad de cada “cuento”. Viendo la importancia de cada uno de ellos los expertos nos invitan a recapacitar ¿Cuánto tiempo le dedicas a cada tema?
Está claro que cuanto más inviertas en generar empatía y emoción, más confianza, comprensión y apertura generarás, lo que supondrá mayor conexión y capacidad de convencer.
Empatía >> Confianza > Comprensión > Conexión > Convicción
Y por lo demás, bueno es recordar, como lo hacía Mercedes Segura esta semana en ESADE, que toda historia tiene tres ingredientes:
- Personajes: Héroes y Villanos que ascienden y descienden hasta un final triunfal.
- Conflicto: que supone un reto, una amenaza y al fin y al cabo una oportunidad
- Resolución: Normalmente con moraleja implícita o explicita.
Múltiples ejemplos lo ilustran. Desde Trump:
- Personaje: Empresario atípico (outsider) de éxito evidente.
- Conflicto/Foco clave: Economía & Corrupción.
- Resolución: Make America great again.
Hasta Obama:
- Personaje: Hijo de emigrantes. Ejemplo vivo y activo de Multiculturalidad.
- Conflicto/Foco clave: Racismo y falta de unidad.
- Resolución: Yes we can
Aunque el reto sigue siendo encontrar nuestra propia historia. En este sentido, Mercedes nos sugiere empezar por preguntarnos: ¿Qué te diferencia? ¿Cuál es tu personaje? ¿Cuál tu foco, tu conflicto más jugoso? ¿Cuál es tu ejemplar resolución?
Queda claro que nuestra historia tiene que ser personal (diferente) entretenida (Respectable Entertainement) y memorable. Pero bajo mi punto de vista por encima de todo debe ser sincera, porque la emoción no es la misma si hay verdad o no en ella. Reivindicar al alza el Ethos es, creo yo, hoy, absolutamente imprescindible.
Porque más allá de la retórica, la clave está en no perder la base: simplicidad, honestidad y autenticidad
En estos tiempos que corren (y corren mucho, demasiado para mi gusto) más que nunca hay que dejarse de historias baratas y reivindicar la verdad bien contada. Porque hasta cada persona es una historia con patas que nos emociona o nos decepciona.
Y, por último, sí, también las empresas van de historias, de cómo hacen sentir a la gente. Ojalá sean historias de verdad.
Foto de Valeria Kodra en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
¿de dónde nos debe venir que nos gusten tanto las historias?
Desgraciadamente por mi experiencia en el mundo, a una inmensa mayoría no les importa la verdad. La frase dato mata a relato sólo se da en aquellos pocos que están dispuestos a aceptar que la verdad entra en contradicción con la propaganda llena de ideología que nos disparan continuamente y que por defenderla lo mejor que te puede pasar es que seas víctima de ostracismo.
Así, tenemos a un individuo, el tal Obama al que haces referencia, que recibe un premio Nobel de la Paz, a continuación hace que el ejército de su país ataque a Siria, lo que provoca la salida de millones de sirios hacia Europa.. Perjudicados los sirios, perjudicados los europeos. Luego tenemos a un tal Biden, que fue su vicepresidente, que decide que hará una guerra contra Rusia en suelo europeo, ¿por qué?, la próxima inauguración de un gasoducto que reduciría todavía más la dependencia de Europa del gas americano, pues apa, y aquí los gobernantes europeos a someterse a esos tipejos: perjudicados: los europeos.
Esto es sólo un ejemplo del daño que estos sujetos han hecho y hacen pero el relato los ha encumbrado a la santidad del universo laico, y no hay verdad que les haga caer. Por tanto, en el cuento ese 15% de verdad no es necesario, es sustituible por un apoyo total de los grandes medios de comunicación, que nos explican qué es lo que tenemos que pensar y creer.
En realidad, para llegar a la mayoría idiotizada de la población es suficiente con un discurso emocional, el apoyo de los grandes medios de comunicación y una campaña de difamación para los que cuestionan el relato.
Me confieso parte de esa mayoría idiotizada en lo que hace referencia a los productos de limpieza, si me dicen que limpia más y sin esfuerzo, caigo en sus redes, lo compro y lo pruebo. Luego sí que si no funciona, no me quedo con ellos, pero de entrada, soy presa fácil en ese tema
Jajaja Gracias Meri. Estoy de acuerdo en buena parte, aunque eso de que el dato mata el relato me parece que no deja de ser un cuento chino más.
Me gusta más eso de hay mentiras pequeñas, medianas, grandes… y luego está la estadística para tergiversarlo todo.