Libertad, responsabilidad, voluntad
Ante la barbarie imperante se va imponiendo de una manera sorda pero implacable entre muchos de nosotros la idea determinista de que tenemos un fatal destino predefinido y que nada o muy poco podemos hacer para cambiarlo. Incluso hay torticeras interpretaciones de la filosofía Advaita que tanto admiro que confunden el fluir (sin fondear) con el dejar pasar sin sentir.
Pero en mi opinión debemos rebelarnos frente a ello. Y me atrevería incluso a decir que debemos hacerlo sea cierto o no el que nuestro margen de maniobra sea más minúsculo de lo que creíamos porque la epigenética y la cultura gregaria nos dominan a placer.
Mi primer argumento contra el determinismo es demoledor: toda creencia es un constructo mental. Si aceptamos ese hecho automáticamente estamos asumiendo un cierto grado (notable) de libertad. Y cuando hay libertad hay responsabilidad.
Hasta ahí lógica cartesiana pura y dura. A partir de ahí psicología positiva, pero no fantasiosa, no de verlo todo de color de rosa, sino de asumir junto al binomio libertad/responsabilidad un cierto compromiso de esfuerzo. ¿Esfuerzo para qué?
Esfuerzo en validar qué creencias quiero para mí y cuáles no. Es decir, transformar creencias en convicciones. Es necesario revisar las creencias inerciales, heredadas o machacadas por el sistema, y darles o no nuestro visto bueno en función de si hoy, aquí y ahora, me resultan válidas y oportunas.
Es obvio que la zona de confort nos invita a seguir con lo que mejor o peor nos ha llevado a dónde estamos. Es obvio que todos los mecanismos neuróticos que “nos han salvado la vida” hasta la fecha frente a tantos y tantos temores infantiles no pueden desparecer de la noche a la mañana. Es obvio que si siempre hemos andado con muletas nos de miedo desprendernos de ellas. Pero está igualmente claro que andar sin ellas es un buen objetivo vital antes de que la vejez nos invite a coger un bastón para evidenciar cierta regresión.
En resumen, hacer de nuestras creencias limitantes convicciones estimulantes no es un trabajo gratuito, requiere voluntad y esfuerzo. Pero para ejercerlos primero hay que tomar consciencia de que hay un espacio de libertad/responsabilidad. Asumirlo es la respuesta existencial de Viktor Frankl al determinismo culpable de un pecado original tan desconocido como reconocido.
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Foto de Jamez Picard en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
¡Hola!
¡He vuelto!
Primer argumento: “toda creencia es un constructo mental”, es la creencia de que toda creencia es un constructo mental, y además según esta creencia, la misma es un constructo mental. No veo ninguna conexión entre tener esta creencia y la libertad.
Estoy contigo en que hay que revisar las creencias, pero no con la finalidad de ver si son válidas y oportunas, sino de si son verdad, si se ajustan a la realidad. Pongamos que me roban, persigo a los ladrones que son expertos en parkour, y hay un momento que estamos en la azotea de un edificio de viviendas de seis pisos y ellos saltan con éxito a la siguiente azotea, a la misma altura, que está a más de tres metros de distancia. En ese momento sería oportuno para mí creer que soy capaz de dar ese salto y llegar a la otra azotea…después de saltar ya no podría volverme a platear si revisaba mis creencias.
¿cómo defines la libertad? ¿sería libre el tiburón si tomara la decisión de vivir en tierra firme y abandonara el agua?
Percibo una confusión enorme en tu creencia de que hay una relación entre el pecado original y el determinismo, cuando nada hay más lejos. El pecado original en el que nos hizo caer el primer hombre, Adán, y nos rescató Jesús, el nuevo Adán, ni nos determina ni nos condiciona. Dios nos da libertad, ya se la dio a Adán y a Eva, que decidieron libre y responsablemente, hacer caso a la serpiente, y pretender decidir lo que era el bien y lo que era el mal.
Victor Frnkl defendió la libertad del hombre para elegir la respuesta ante la vida independientemente de las circunstancias, y por tanto la responsabilidad de esa decisión.
voy a por el siguiente que llevo retraso
Bienvenida!!
Efectivamente sigo creyendo que toda creencia es un constructo mental, incluida esta por supuesto que es fruto de mi historia y mis pequeños avances.
Si es una elaboración mental entonces está claro que yo soy muy libre de creer en esto u lo otro. Esa es la conexión con la libertad de creencia y por ende con la responsabilidad por elegir esto o todo lo contrario.
En ese sentido, si el tiburón tuviere consciencia de su capacidad de elegir y se lanzara fuera del mar estaría ejerciendo sin duda su libertad.
En cuanto a la decisión de Adán y Eva que planteas, benditos sean si fueron ellos los que nos liberaron de imposiciones inhumanas.
Por lo demás, las creencias siempre atienden a una pretendida realidad percibida, y es ahí dónde acaban buscando datos y hechos que las ratifiquen hasta que no se demuestre radicalmente lo contrario. Importante pues tenerlo presente en aras a demostrar flexibilidad frente a otros puntos de vista que puedan enriquecer o hacer cambiar esos milestones que tanto habíamos adorado.