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La actitud lo es todo

17 enero, 2024

La actitud lo es todo. Cuantas veces habremos oído esta expresión y sin embargo no nos hemos preguntado qué tiene eso de la actitud que sea tan importante.

Pues bien, de la mano de Marshall Rosenberg (padre de la Comunicación NoViolenta) quiero compartir con vosotros toda la extensa derivada que genera un cambio de actitud.

Básicamente uno puede distinguir entre dos posiciones extremas, dos polaridades entre las que se pueden dar matices, pero que muchas veces marcan dos tipologías de carácter claramente definidas.

Estoy hablando de la actitud estática (posiciones cerradas o rígidas) vs. la actitud dinámica (posiciones abiertas o flexibles) Lo que en términos más coloquiales se concreta en expresiones del tipo “Lo siento, pero yo soy así” vs. otras en la línea de “Estoy madurando, disculpa si no acierto.”

Pero como decía, lo importante es toda la retahíla que conlleva una u otra actitud.

De una posición rígida se deduce una potente base de creencias heredadas y prejuicios difíciles de cuestionar. De la misma forma que en una posición flexible se adivinan convicciones tan firmes y propias como susceptibles de actualización y mejora.

Y es que lo rígido tiende a la generalización, mientras que lo flexible lo hace a la personalización caso a caso.

¿Alguna vez te has preguntado por qué la gente es tan egoísta y/o está tan equivocada? ¿Te lo preguntas con frecuencia? Te invito a cambiar esa pregunta por la de ¿Qué necesidades no cubiertas y/o no expresadas son la base de nuestra particular diferencia de criterio?

En las necesidades de cada uno está la clave. Hay que tener en cuenta que una constante actitud de “sentar Cátedra” genera mucho estrés, mucha necesidad de “desconexión” (o mejor dicho de disociación) mientras que una actitud abierta descansa en una sana necesidad de conexión y expresión de lo que nos inquieta o despierta la curiosidad.

Por lo demás está claro que lo rígido apela a los extremos, a la bipolaridad, mientras que lo flexible llama a la integración de esas mismas polaridades según contexto. Lo rígido lo simplifica y resume todo a un ego y apego. Lo flexible lo abre todo a una “indiferencia creativa” (en términos Gestálticos) que no se cierra a nada en aras a dejar fluir el presente porque confía en la vida, confía en el karma que finalmente todo lo va a poner en “su lugar.”

El dogma lleva al odio y la culpa como la presencia evidencia la necesidad de amor y aceptación para ir avanzando hacia un mundo mejor. Todo es cosa de actitud ante la vida.

Foto de mali desha en Unsplash

Comentarios (2)

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