Ir al contenido principal

El sufrimiento

10 julio, 2025

Releyendo estos días a Alain Vigneau volvía a ver el carácter identitario que conlleva el sufrimiento. Podría decirse que es el rasgo más íntimo, más diferencial, más competitivo.

En el fondo todos los placeres hasta cierto punto convergen en centros comunes, pero el sufrimiento no. Hay mil y una manera de sufrir o haber sufrido y hacemos de ello seña de identidad.

“Tú no sabes por lo que yo he pasado. Si tú supieras. Eso ha marcado mi vida desde el principio. Yo no sería el que ahora soy si no hubiese tenido que transitar por eso.” Etcétera.

Cuando el sufrimiento se torna identitario se genera un cierto apego a él. Forma parte ya inextricable de nuestra zona de confort, esa que lleva por lema “Mejor malo conocido que bueno por conocer.” Y ahí es dónde Alain pone el dedo, en la llaga. ¿Es el sufrimiento algo adictivo? ¿“Necesitamos” recurrir a él para justificar tanto nuestro aliento como nuestro desaliento? ¿Alivia el compartirlo, aunque sea imposible de transmitir dada su unicidad?

La promesa de transitoriedad y/o trascendencia parece entonces el más común de lo remedios. Todas las religiones e incluso el budismo hacen hincapié en que esto no va a durar.

Pero al margen de todo ello Vigneau reivindica un paso más con el poder dionisíaco del arte, de la locura que todo lo cura, del entusiasmo infantil por vivir y compartir la fantasía de un mundo que, sin dejar de reconocer arañazos y zarpazos, come con gana repartiendo energía e ilusión.

Más que competir por ver quién ha sufrido más se trataría entonces de compartir la energía positiva del momento con quienes permanecen, con o sin razón, enganchados en ese lado oscuro del pesimismo que resulta tan pegadizo. Vale la pena mencionar aquí que acompañar no es salvar ni necesariamente consolar.

No me parece esa mala óptica, puesto que nada es más contagioso que la actitud, y si todos nos dejamos caer en ese arrastrar los pies, mal andaremos.

Ya queda poca gente que vaya con una sonrisa por la calle, gente que te salude con genuino entusiasmo y que te escuche con ganas de apreciarte mejor, no les menospreciemos. Tacharlos de ingenuos, de superficiales es ignorar que ellos también han pasado por dificultades, pero que han aprendido a superarlas y no sólo a sobrellevarlas.

Bienvenidos los locos de la colina que “malgré tout” transmiten tan buenas vibraciones, porque de ellos será el reino de mis amigos.

Más Podcasts en Spotify Terapia Existencial

Foto de Jacqueline Munguía en Unsplash

Comentarios (4)

💬 Comparte tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Escúchanos y suscríbete a nuestro canal de Spotify