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Efecto espejo

12 septiembre, 2024

Mucho se ha hablado del efecto espejo y de trabajar sobre sus virtudes, pero a mi entender, como tantas y tantas otras veces, se ha trivializado y desdibujado su potencial sanador.

Y es que podría decirse que el trabajo con el efecto espejo es una herramienta terapéutica de primer nivel, aunque en el fondo se trate de un simple ejercicio basado en poner en conciencia la tendencia del ego a proyectar lo nuestro (sea positivo o negativo) en el otro y ver hasta dónde podemos llegar en sacar aprendizaje con todo ello.

Pero vayamos al tajo, que la práctica personal lo es todo…

  1. Piensa en alguien que te moleste, te enoje o te enfade.
  2. Reflexiona qué es exactamente lo que te molesta y resúmelo en un calificativo, una sola palabra “Es que él/ella es…” Fijémonos que el ego nos empujará a contar toda una historia “para que se me entienda” pero que en el fondo es “para justificar” “para que “el mundo entienda” y sobre todo “me dé la razón”
  1. Pregúntate en completa honestidad: ¿Hago yo lo mismo o justo todo lo contrario? ¿En algún otro ámbito hago yo algo parecido o algo totalmente opuesto? ¿Lo puedo reconocer en mí?
  1. Sigue indagando: ¿Qué hago yo en exceso o en defecto para que esto se repita en mi vida? ¿Qué hago yo, dónde me coloco, para “merecer” esto?
  1. Continua: ¿Qué “sutiles beneficios” me procura este juego, esta dinámica? ¿Dónde y cuándo aprendí a “jugar” así? ¿Qué es lo que me permite hacer o justificar? Y por otro lado ¿Para qué hace esto la otra persona? ¿Qué necesidad encubierta esconde también su conducta?
  1. Ahí radica el transito esencial entre el mundo de la culpa y el de la responsabilidad. Ahí está el mayor “secreto” para nuestro crecimiento y maduración personal:
    • Cuestionar ¿Lo puedo reconocer en mí?
    • Perdonar ¿Lo puedo perdonar en mí y en el otro? El pretendido error del otro no es más que una imagen especular de mi herida.
    • Actualizar ¿Lo puedo cambiar? Corregir mi actitud, mi creencia y mi hábito admitiendo mi vulnerabilidad, mi humanidad, sin tener que demostrar un perfecto control de todo.
    • Agradecer ¿Soy capaz de agradecerlo? Sentirme agradecido por el dilema que me ha mostrado mi camino de mejora. El agradecimiento ayuda a naturalizar la luz que hay en ti y dejar de normalizar la oscuridad que proyecta el ego en todo lo que nos rodea.

Y en todo caso recuerda, en el inconsciente no hay otro. Si tú no te das permiso para perdonar y perdonarte tus excesos y/o defectos, no dejarás de encontrarte espejos que te recuerden tu asignatura pendiente.

¿Qué opinas? Dime si te ha resultado útil. Necesito saber de ti. Cuéntame.

Foto de Fares Hamouche en Unsplash

Comentarios (2)

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