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De la atención a la “iluminación” y no tiro porque me toque.

2 octubre, 2021

Dicen que la Gestalt es la terapia del “darse cuenta” y coincido con ello. Todo empieza por prestar atención y tomar conciencia. Dejar de alienarnos constantemente por lo que nos llama la atención, y prestar voluntariamente sólo nuestra energía a lo que verdaderamente nos interesa.

Ahí se produce un salto cuántico (Jjjj) de insospechadas consecuencias. Porque al prestar voluntariamente nuestra atención a algo estamos creando nuestra propia realidad (que posiblemente poco o nada tenga que ver con la del vecino) Con ello habremos descubierto la más primaria fuente de nuestra libertad y, consecuentemente, de nuestra responsabilidad, que no es poca cosa.

Sin ese cambio de chip “vivimos en la cabeza” y de piloto automático, en un fantasioso mundo de idealizaciones que catalizan ideologías en base a creencias y prejuicios en su mayoría heredados para ser repetidos o polarmente contrariados. Un mundo en el que la atención es mercancía para los especuladores del pensamiento (desde las redes sociales a las marcas comerciales pasando por el debate político y/o el Big Data)

Prestar atención cambia actitud. Dejamos de estar siempre en modo reactivo, invasivo o manipulativo, y damos espacio al dejarnos sentir antes de responder. Mmm… y cuanto se agradece la escucha empática que atiende no sólo a palabras sino también, y prioritariamente, a la energía que subyace en ellas. La escucha empática es prólogo inexcusable de una respuesta sentida, emitida desde el corazón, desde la necesidad y no desde la urgencia y la exigencia.

Poco a poco, casi sin darnos cuenta (Jjjj) ese cambio de actitud frente al otro va haciendo mella, y nos permite atender nuestro dialogo interno de idéntica manera. Lo que era “amabilidad” se transforma en “aceptación” de nuestros deseos y dolores, y por ende en una mayor autenticidad cara al prójimo y una mayor honestidad cara a uno mismo. Las creencias van madurando en flexibles convicciones y todo va redundando en poder diferenciar mejor “lo que es mío, de lo que es tuyo” en cualquier interrelación, de manera que se dan límites más claros y vínculos más limpios.

Y, lo más importante, sin mayor esfuerzo, todo ello hace que se nos acerque la gente más saneada y se aleje la gente más tóxica (puesto que perciben claramente que no vamos a entrar ya más en sus juegos psicológicos)

A eso le llamo yo “iluminación”. Nada esotérico, nada místico en su raíz. Simplemente ser auténtico, ser de verdad, y el “Nirvana” llega sin buscarlo. (Jjjj)

Photo by Juli on Unsplash

Comentarios (4)

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