Ideales vs. Valores
Pasar de creencias heredadas a convicciones propias tiene consecuencias insospechadas, entre ellas la de dejar de confiar en ideales rígidos y empezar ha hacerlo en valores revisables.
Una actitud rígida es la máxima expresión de la estupidez humana, porque la estupidez no radica tanto en lo que pensamos o hacemos como en la rigidez con la que lo defendemos. El dogmatismo se basa en particulares generalizaciones disociadas de la realidad.
Frente a ello, una actitud flexible y dialogante permite ir actualizando nuestras creencias, integrando polaridades desde la convicción de que nos conviene escuchar más y pontificar menos.
Y es que los ideales invitan a juicios morales y a adicciones secretas, puesto que en la mayoría de los casos están tapando un conflicto personal de pensamiento (por culpa y expiación) de emoción (vergüenza encubierta) y/o de acción (miedo a la soledad o el aislamiento)
Es pues necesario revisar sin falta los códigos, leyes y normas, explícitas o implícitas, que atentan contra nuestra dignidad (derechos humanos) y/o derechos de pertenencia bajo interpretaciones particulares, por muy dominantes que sean sobre lo que es justo o injusto.
Los ejemplos son fulminantes ¿No pensaría Hitler que su cruzada contra los judíos era justa y apremiante? ¿No diría Netanyahu que la exterminación del pueblo palestino es una respuesta justa a las agresiones de Hamas? ¿No nos hace ver Trump que el proteccionismo acérrimo es justa respuesta al expolio que los europeos llevamos haciendo durante décadas de las arcas estadounidenses?
La justicia siempre se hace en nombre de ideales, frecuentemente vinculados a la religión o la patria, y, en esos casos, deriva casi siempre en agresión y violencia. Si después de más de tres mil años no aprendemos de ello será porque los rígidos ideales priman sobre los valores revisables.
La historia siempre ha estado contada por los vencedores y eso que en el entorno socioeconómico es evidente, en el entorno personal no lo es tanto. Si no, lee o escucha el post/podcast de la semana que viene
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Foto de NANDKUMAR PATELen Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Totalmente de acuerdo Manuel. La revisión de los ideales tanto por la historia y valores que pueden transmitir los personajes idealizados como por nuestra propia evolución, es imprescindible.
Si dejamos el dogmatismo y la rigidez, transformaremos nuestros códigos de idealización en base a nuestros criterios propios más auténticos.
En ocasiones, también debemos afrontar grandes decepciones que se sufren cuando uno de tus ideales cae en desprestigio o en abandono de responsabilidades ( a mí me ha ocurrido con Jordi Pujol, a quien idealicé por su amor a Cataluña, pero se le escaparon flecos en el contexto de responsabilidad).
En fin, en mi caso, cada vez idealizo más a la gente corriente que es coherente y sobretodo responsable con lo que asume.
Gracias María por tu comentario.
Siempre resulta reconfortante saber que hay alguien que coincide con nuestro parecer.
Creo que las ideologías impregnadas de ideales han hecho mucho daño. Los valores sin embargo, como algo más aterrizado, nos hacen más humanos, puesto que solo los humanos podemos contar con ellos como rectores del cambio, la maduración i la evolución.