El relato de la vida
Leía estos días de la mano de Ángel Zapata en Manual para cuentistas que una buena historia siempre gira alrededor de un deseo, y a mi me ha surgido de pronto la pregunta: ¿Es mi vida una buena historia?
Ya no he podido parar. Toda una sucesión de interrogantes se agolpaba en mi cabeza hasta el punto de tener que dejarlo todo y ver si era capaz de dar reflexiva respuesta a todos ellos.
El ejercicio me ha resultado tremendamente interesante y enriquecedor así que lo comparto contigo.
- ¿Cuál es tu deseo nuclear, tu deseo más íntimo de trascendencia en esta breve vida? ¿Cuál es tu verdadera vocación? ¿Qué herencia quieres dejar?
- ¿A quién o quiénes debes tu misión o legado y en qué medida? ¿Quién te ha marcado/mandado/bendecido con ese propósito?
- ¿Quién o quiénes serían, caso de conseguirlo o cambiarlo, parcial o totalmente, los destinatarios de tal logro? ¿A quién/quienes brindarías/dedicarías tu esfuerzo? ¿Estás tú mismo entre ellos?
Sé sincero, no te quedes en la respuesta más obvia, amplia perspectiva, incluye a todo aquel/aquella que merezca estar en cada lista. Dedícale un tiempo, vale la pena.
Bien, continua.
- ¿Quién o quiénes te han ayudado consciente o inconscientemente en ese empeño? Déjate sorprender a ti mism@. No corras. Repasa tu vida desde sus inicios.
- ¿Quién o quiénes han sido obstáculo? ¿Alguna coincidencia con la lista anterior? No juzgues en para bien o para mal. ¿Al fin y al cabo te sirvió?
En mi opinión son cinco preguntas que giran en torno a una principal.
¿Quiénes han sido importantes en tu vida?
Todo ello redunda en mi teoría de que yo no soy yo sino una suma ponderada y sinérgica de todos ellos y yo.
¿Cuánto hay en mi del tesón de mi madre? ¿Y de la sensibilidad de mi padre? ¿Y de la espiritualidad de mi hermano? ¿De la resiliencia de mi abuela? ¿De la alegría de mi tía? ¿Del buen humor del podólogo que durante años pasaba por casa? ¿De la fuerza de mi exsuegro? ¿De la admiración por el inocente amor y entrega de mi cuñada?
Somos lo que transmitimos: genética, energía y comunicación. Y la energía ni nace ni muere, sólo se transmite.
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