Culpa vs. Responsabilidad
La lucha por transformar creencias limitantes heredadas en firmes convicciones propias y enriquecedoras alcanza su cenit en la asunción de que hay que abolir la culpa en beneficio de la responsabilidad.
Transformar las proyecciones ajenas que vimos en el primer post de esta serie (Creencias vs. Convicciones I) en un proyecto propio lleva toda una vida, porque supone nada más y nada menos que transformar toda amenaza en oportunidad. El miedo se troca en curiosidad, la incertidumbre muta en libertad y la preocupación en ocupación. No hay error, solo aprendizaje. No hay sufrimiento, solo sabiduría.
Acierto o aprendo, pero siempre escojo, y escojo lo mejor: reivindicar el ser visto y querido para alimentar mi autoestima en su justa medida, propiciar mi atractivo de cara a personas y situaciones enriquecedoras y expresar mi necesidad de ser valorado tal y como soy aquí y ahora.
Sin ninguna arrogancia, con empatía y asertividad, generando siempre explicaciones generativas sobre mi responsabilidad, que aluden a lo que yo sí puedo cambiar, y orillando las explicaciones degenerativas que buscan inútilmente culpables.
Nada de expiaciones ni vanos sacrificios fruto de la famosa secuencia: perfeccionismo, prepotencia, penitencia que nos baquetea de la indignación al aislamiento. Todo volcado a la escucha generosa y la observación sobre qué me está pasando, qué emoción se me está despertando con esta persona, situación o contexto, para poder asumir, con conocimiento de causa mi responsabilidad de decidir qué hacer con ello.
Todo basado en el profundo conocimiento de que una respuesta exorbitada o simplemente desequilibrada a un estímulo exterior siempre responde a una antigua necesidad mal atendida.
Poder expresar aquello de “Cuando tu dices/haces… yo me siento… porque esto me conecta con algo que he vivido con anterioridad.” es un paso de gigante para dejar de culpar y/o culparnos, entrando por la puerta grande a asumir la enorme responsabilidad de sostener nuestras propias emociones sin necesidad de contentar las expectativas del otro, simplemente mostrándonos tal y como somos.
Y es que mostrarnos así, ser de verdad, es una gozada difícil de describir. En mi opinión, como se ha visto, todo pasa por hacer de las creencias convicciones, de los ideales valores, del relato una falsa realidad y de la culpa una responsabilidad.
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Foto de Crystal Jo en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Me siento mejor despues de haber escuchado este audio. Tengo un clonflicto con alguien ahora mismo y me doy cuenta que lo único que puedo elegir es el cómo me afecta lo que está ocurriendo. Voy a intentar transformar la culpa sobre mi por resposnabilidad y tolerancia con mis “errores”. Aprender de lo que me ocurre y no culpar al otro ni tampoco agradecerle de manera hipócrita. Simplemente respetar la parte o el proceso de cada uno de manera Honesta y Responsble.
Gracias Sergi por compartir lo que sientes. No es fácil sincerarse, pero sin esa necesaria honestidad es imposible la maduración y el cambio.
La piedra de toque de todo crecimiento personal pasa por dejar de culpar y culparnos para poder asumir nuestra parte, nuestra propia responsabilidad sobre cualquier conflicto relacional que nos afecte.
La culpa solo nos lleva al aislamiento y la constricción, la responsabilidad en cambio nos invita a la apertura y la acción.
Da igual si el otro reacciona o no reacciona positivamente, si el conflicto es justo o injusto (cada uno lo juzgará a su manera) si es la otra persona la que “debería” dar el primer paso… lo importante es que yo sé que he hecho lo que tenía que hacer para asumir mi parte de responsabilidad en ello.