Creencias vs. Convicciones UNO
Si ya tienes claro que todas las creencias no dejan de ser constructos mentales, el siguiente paso es tomar consciencia de que las creencias heredadas nos llegan altamente contaminadas. En ellas se unen arcaicos errores de percepción con mentiras de más que dudosa justificación.
Las creencias que afectan al ámbito personal alteran la autoestima (menospreciándonos o alimentando un narcisismo estéril) y la autoexigencia (llevándonos al pasotismo o el perfeccionismo)
Las creencias que afectan al ámbito relacional inciden en nuestro grado de empatía (arriesgando a la sumisión o necesidad de “salvar” al otro) y nuestro nivel de asertividad (arriesgando a la dominación o “persecución” del otro)
Y finalmente las creencias que afectan al ámbito social repercuten en los sentimientos de culpa y responsabilidad.
Pero no es fácil que uno mismo pueda dictaminar cuales son sus propias creencias limitantes. Para ello es necesario repasar posibles orígenes:
- Mandatos parentales o educacionales que nos etiquetan en un rol concreto.
- Prejuicios familiares sobre cómo se ha pensado o se han hecho las cosas en casa de toda la vida.
- Miedos o inseguridades sin razón aparente.
- Patrones o inercias de moda que pensamos apoyan nuestro sentido de pertenencia a un grupo o nación.
- Constructos socioculturales o religiosos infiltrados en nuestra noción sobre lo que hay que pensar o hacer.
- Parapetos protectores que nosotros mismos nos construimos para no salir de nuestra zona de confort.
Y un largo etcétera de subliminales e inconscientes fórmulas de contravenir nuestra genuina voluntad. De ahí que el primer paso sin duda sea el traer a la consciencia todas esas creencias para transformarlas en convicciones o despreciarlas como un lastre que queremos dejar de asumir para sanear nuestra vida y la de los que nos siguen.
Y ojo, no es que las convicciones propias vayan a ser menos meras construcciones mentales que las creencias heredadas, pero por lo menos serán mi mejor traje a medida.
En fin, si quieres saber cómo salir del circulo vicioso de las creencias limitantes no te pierdas el post/podcast de la semana que viene.
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Foto de Laurent Gence en Unsplash

Manuel no habla sólo desde lo aprendido en los libros, sino, fundamentalmente, desde su experiencia personal, y quizás sea por eso por lo que sus comentarios nos resultan tan fáciles de entender, y sus sugerencias tan claras en cuanto a qué hacer. La conexión y la comunicación con él es directa, cercana y natural.
Espero con deleite la segunda propuesta.
Después de leer el artículo de cabo a rabo compruebo que no me describe en ninguno de los aspectos o supuestos. Lo mío son desde que tengo uso de razón convicciones, certezas, que en ningún caso alteran mi autoestima ni mi autoexigencia ni me hacen salvadora ni perseguidora ni no sé qué más.
Lo dejo en manos del Rey, y no veas qué paz.
¡Viva Cristo Rey del Universo!
Waw!! Disponer de convicciones de raíz tan tempranera y con tanta intensidad me daría mucho miedo a quedarme anclado en algo que no es mío sino fruto de la inercia histórico social.
Pero está claro que aludes a la fe, a la fe cristiana en este caso, y ahí, en mi opinión, ya no hablamos de creencias ni convicciones sino de la iluminación por la gracia divina. Y eso ya pertenece a otro plano en el que yo aún me siento perdido.